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El Cortijo se llenó de poetas el pasado sábado. Llegaron desde Madrid y Granada con su origen valenciano, extremeño, salmantino, andaluz y madrileño y sus versos bajo el brazo.

Hubo retrasos, esperas, nervios, paciencia e improvisación pero también hubo hermandad y un círculo que empezó cerrado acabó abriéndose al final dando cabida a poetas y abogadas, relatistas y tenderas, fotógrafos y músicos, escultores y biólogas. Unos leían, otros escuchaban.

Tuvimos versos y sonrisas, cuentos sorprendentes y algún mal desengaño de amor entre las lecturas de la noche que comenzó con la voz de Pepe Ramos imponiéndose con autoridad sobre las demás, “Apaguen sus teléfonos móviles…”

Pepe Ramos llegó a Granada con su poesía directa, que sale de su turbulento chi como de una olla exprés, para recibir una de las vitolas del Anaïs que otorga la asociación Diente de Oro. Entre sus poemas se encuentra:

EL OTRO

Sigo fiel a lo pactado:
relación abierta y sinceridad
sin celos ni compromiso.
Lo acepto de buen grado.
No me importa el qué dirán
ni que salgas con otros tíos,
pero antes de volver a mi lado
bebe vinagre,
comete un limón
o sométete a cualquier martirio
que borre de tu cara
la sonrisa
de puta satisfecha
que traes cuando le has visto

Al poeta madrileño le siguió Oscar Martín Centeno del que queremos destacar aquí un extracto de su poema “Somos” y recordar así su voz embriagadora.

SOMOS

Somos un grito
que se escapa del mundo, una palabra
que ha olvidado el lenguaje, una pasión
que abrió la puerta a todos los psiquiátricos.
Somos los ansiolíticos que alimentan tu sopa,
los antidepresivos que remontan tus venas
cosiéndote a mordiscos
todas las cicatrices.

Tras él y poco a poco, fueron sorprendiéndonos, cada vez más gratamente, poetas como Miguel Angel Arcas, Lía Guerrero, coordinadora de la Asociación Cultural Puravida, Javier Bouzalongo y los poetas sin apellido, Antonio y Cristina.

Tímidamente se nos dio a conocer Aurora Pintado con esos haikus suyos que sólo se entienden con mucho de intuición y una pizca de emoción y que también han sido merecedores de las vitolas del Anaïs, que ahora se entregan en el Café Piaf, en el mismo número de Buensuceso donde nos leyó

LA CAZA

verbos en serie
aún huelo el miedo
en las palabras

frase tras frase
he seguido tu rastro
con mis tijeras

En medio de tanto verso Ginés Cutillas nos hizo abrir los ojos como platos con sus cuentos de dimensiones desconocidas como “El Koala de mi armario” o “Noé y lo tamatgotchis” y pasamos de las sonrisas divertidas a otras más dulces, con los besos y la ternura casi infantil de Laura Labajo , que escribe en su blog cosas como

BRANQUIAS
sólo un poco de aire
o
la inmersión
pero no aquí, insumergible, con la boca de aire y sin pulmones

La poesía de Susi Campos con sus versos de mujer que se empodera nos tocan profundamente a flor de piel y a mi me hacen más fuerte.

Tras los versos nos regalamos una cena cortijera, unos rones y canciones en un singular karaoke en que cantamos los versos de Sabina, El Último de la Fila, Extremoduro, algún tango, y escuchamos las canciones de Juan Antonio Loro, el músico que acompañó con paciencia nuestras notas más desafinadas.

Sin duda una noche para recordar, preludio de otras muchas.

Links de los artistas:

 
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